1. Precalentar el horno a 475°F (convencional, recomendado) o a 425°F (con ventilador).
2. Colocar una sartén grande de hierro fundido, un asador o un refractario en el horno y dejar que se caliente.
3. Si es necesario, eliminar el exceso de grasa y, a continuación, untar el pollo con el aceite y salpimentarlo generosamente.